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Archivos Mensuales: agosto 2012

Voy a hablar hoy de los sin voz, los desterrados, los que nunca salen en la tele.

Los ves a diario en tu ciudad, en la entrada al metro, en los supermercados, en cualquier rincón donde no se les vea ni sean molestados. Son los excluidos sociales, los marcados por algún tipo de problema que les obliga a vivir en la calle. No están lejos, de ninguna forma.

mendigo

Viven de espalda a la sociedad que los rechaza y los ignora… pero están ahí, mirándonos.

Son de todas las edades, tanto hombres como mujeres. Tienen problemas que debemos de ayudar. No sólo ayudarles a vivir el día a día, sino plantearles un futuro. No lo tienen. No lo esperan ya por una sociedad centrada en resultados económicos sin pensar en las personas sin empleo, desheradas, completamente expulsada de la sociedad.

Alguna vez pienso que les llevó hasta allí. No son vagos o delincuente. No lo son; estoy seguro. Por mucho que miremos fuera, por mucho que se cambien de acera, por mucho que no salga en ningún sitio, están aquí con nosotros. Nos miran con ojos de miedo, rehuyendo al resto de humanos, sabiendo que no nos importan, que no son indiferentes, que se cambiaran de acera. Algunos no estarán de acuerdo, pero creo que debemos intentar recuperar su dignidad como persona. Eso como mínimo se lo merecen.
Como siempre, voy a poner un poema de Jose de Espronceda que representa mejor que yo seguro sus sentimientos respecto a los mendigos.

Mío es el mundo: como el aire libre,
otros trabajan porque coma yo;
todos se ablandan si doliente pido
una limosna por amor de Dios.

El palacio, la cabaña
son mi asilo,
si del ábrego el furor
troncha el roble en la montaña,
o que inunda la campaña
El torrente asolador.

Y a la hoguera
me hacen lado
los pastores
con amor.
Y sin pena
y descuidado
de su cena
ceno yo,
o en la rica
chimenea,
que recrea
con su olor,
me regalo
codicioso
del banquete
suntüoso
con las sobras
de un señor.

Y me digo: el viento brama,
caiga furioso turbión;
que al son que cruje de la seca leña,
libre me duermo sin rencor ni amor.
Mío es el mundo como el aire libre…

Todos son mis bienhechores,
y por todos
a Dios ruego con fervor;
de villanos y señores
yo recibo los favores
sin estima y sin amor.

Ni pregunto
quiénes sean,
ni me obligo
a agradecer;
que mis rezos
si desean,
dar limosna
es un deber.
Y es pecado
la riqueza:
la pobreza
santidad:
Dios a veces
es mendigo,
y al avaro
da castigo,
que le niegue
caridad.

Yo soy pobre y se lastiman
todos al verme plañir,
sin ver son mías sus riquezas todas,
qué mina inagotable es el pedir.
Mío es el mundo: como el aire libre…

Lo tenía pensado de hace mucho tiempo, pero hasta hoy no me había atrevido a hacerlo. Han pasado ya unos cuantos años desde que mi amigo Enjoy me regaló un CD con música por haberme ido a vivir con LaMari. Se lo he agradecido infinito, aunque no se lo haya dicho, porque lo he escuchado muchas veces y he recordado los buenos momentos que pasamos juntos.

La historia empezó hace más o menos 34 años. Ese día empecé a ir al cole. Llegué asustado y con miedo, como todos. En ese momento, se sentaron dos niños a mi lado. Uno era Mon(se merece otra entrada…) y otro Enjoy. Los nombres son reales, pero no importan. Ellos saben quien son. Falta Pedro y póquer de ases.

Hemos ido al cole juntos, hemos estado juntos siempre, viviendo las penas y alegrías, ilusiones, esperanzas, muchas noches de charla. Siempre juntos. Son como una sombra en el camino de la vida que te acompaña en los momentos de soledad, en los momentos de flaqueza, sin cambiar, sin dudar, siempre al lado uno del otro. Siempre el hombro amigo donde echar las penas. Siempre un compañero para ahogar las penurias diarias. Siempre una referencia.

Ha aguantado mis behemencias con más o menos resignación. Con o sin razón, siempre estuviste ahí. Curioso es, además, saber que la persona con la que nuncas has compartido criterios sociales, políticos, religiosos o casi de cualquier otro tema, hallamos charlado horas y horas aprendiendo él uno del otro (yo lo hice siempre). Sin reproches, sin tacha. Tan sólo decirte, Enjoy, que estoy a tu lado.

Aunque haya veces que no lo sepa verbalizar, decirte que eres para mí otro héroe anónimo, por tus ideas, por tus acciones, por tus comentarios, por tu forma de vivir y por ser simplemente como eres. Ójala que te vaya bonito en tu nueva andadura. Tienes que ser féliz y salirte bien. Lo mereces.

ibores

Espero que te guste este paisaje de los Ibores con niebla. Siempre juntos, como el río Tajo y la comarca de los Ibores. Juntos para cuando lo necesites, donde lo necesites.

Desde hace mucho que leí este poema de Borges, sabía que tenía que dedicárselo a uno de los grandes…

No puedo darte soluciones para todos los problemas de
la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes
y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me
lo pides.
No puedo trazarte limites dentro de los cuales debes
actuar, pero si te ofrezco el espacio necesario para
crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te
parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger
los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti…
En estos días me puse a recordar a mis amistades mas
preciosas.
Soy una persona feliz: tengo mas amigos de lo que
imaginaba.
Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la
alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y
cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la
serenidad, en estos días pense en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tu.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.
Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que
transmitías y con la cual desde hace tiempo se
ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el
segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo:
Oré… y le agradecí a Dios por ti.

Gracias por ser mi amigo.

Esto que voy a escribir es y ha sido muy importante en mi vida. Quizá lo tenga en mente siempre y por eso, hasta hoy no he sabido o no me he dado cuenta de lo que significa. Es sobre música.

Nunca he hablado de ello con nadie, o quizá, no he sabido verbalizarlo, pero tengo música grabada y relacionada con partes de mi vida. Son bandas sonoras que han ido como acompañamiento perfecto a momentos o periodos de mi propia existencia.

Creo que con ejemplos, las cosas se entienden mejor. Siempre que escucho a Serrat, recuerdo los fines de semana siendo un niño y mi padre enseñándome a leer, o bien, cuando ya fui más mayor, escuchar Nirvana en esos momentos donde la juventud se va enturbiando, consiguiendo la mezcla perfecta de grises, donde las cosas hasta ese momento inamovibles comienzan su movimiento relativo a ninguna parte.

Como no voy a imaginar mi primera madurez escuchando a Oasis, Suede con sus ritmos mas comerciales y suaves para terminar escuchando jazz, blues, flamenco o cualquier cosa que tenga un sentimiento en los últimos años, o como no, imaginarme en las vueltas por mi Madrid bohemio, entre las cavas, Plaza de Oriente, Mayor o Fuencarral sin evocar a Joaquin Sabina, sin poder tatarear a Lhasa en el remodelado Café de las Estrellas.

Por todos estos motivos, siempre que escucho música, de cualquier tipo ya conocida, comienza mi viaje mental a lugares, momentos, recuerdos o incluso sensaciones ya vividas. Las nuevas notas que comienzo a escuchar son una lluvia infinita de nuevas ideas sobre mi cerebro permitirán florecer nuevas flores de emociones en el corazón, esperando florecer. Por eso, a mis jardineros musicales, muchas gracias (;-)) Muchas gracias, Antonio, Pili, Álvaro y al rockero….

Como muchas canciones son poemas y muchos poemas se convierten en canciones, voy a poner un poema de amor de Joan Manuel Serrat

Mi fruto, mi flor
mi historia de amor,
mis caricias.

Mi humilde candil
mi lluvia de abril,
mi avaricia.

Mi trozo de pan
mi viejo refrán,
mi poema.

La fe que perdí
mi camino,
mi carreta.

Mi dulce placer
mi sueño de ayer
mi equipaje.

Mi tibio rincón
mi mejor canción,
mi paisaje.

Mi manantial
mi cañaveral,
mi riqueza.

Mi leña, mi hogar
mi techo, mi lar,
mi nobleza.

Mi fuente, mi sed
mi barco, mi red,
y la arena.

Donde te sentí,
donde te escribí,
mi poema.

Se están produciendo un montón de fuegos este año. Es una pena ver las fotos de sitios maravillosos (Teleno y Castrocontrigo, Madremanya y el río Cofio), bosques con árboles centenarios calcinado por la dejadez de unos, malsano egoismo por otro y desidia en otros muchos más,  arrasadas por las llamas.

Hace unos cuantos años viví un fuego en el monte. No se produjo por la mala intención de algunos, si no por un hecho natural. Los rayos de una tormenta incendiaron un pequeño matoral, y en el verano castellano es una mecha lo suficientemente fuerte para producir un fuego en medio de un bosque de enebros inalterado durante generaciones.

Cuando nos enteramos, fuimos todo el pueblo a ayudar. Algunos con tractores, otros con picos y palas y otros muchos, como yo, cogiendo ramas y mantas e intentando parar aquella desolación. Jamás en la vida me sentí tan cercano a una desgracia de este calibre. Vinieron aviones y helicopteros tirando agua sobre los focos más complicados. Es una sensación extraña ver como el ser humano, con todos los avances, estudios e ingenieria, alojado en una falsa sensación de seguridad de control del entorno,  lucha contra la propia naturaleza sin mucho éxito.

La sensación de ese momento era de pena por ver el paisaje negro como al intentar ver el fondo de una cueva profunda, sin posibilidad alguna de ver vida en ningún lugar cercano. El olor a quemado, ese humo de madera aún húmeda, aún viva impregnando los púlmones y la garganta, bloqueando cualquier otra percepción salvo el calor de las brasas cercanas, crepitando aún sonoros chasquidos de las hojas y cortezas del árbol recién calcinado.

Fuego-En-Bosque

Nunca me he planteado un paisaje de muerte distinto a aquello.

Voy a poner un poema de un poeta sueco llamado Lasse Södeberg. No he leído mucho de él, pero este poema me parece especial.

La ceniza no tiene nombre

En el fuego vencido
ya no hay rasgos humanos,
no hay bocas gritando,
no hay huesos destruidos,
ni narices ni rodillas.
todo se transforma
en materia sombría
untuosa y anónima donde intentamos
leer en vano. La ceniza
no tiene nombre.
Sin embargo la conocemos
en lo profundo del esqueleto
sin embargo cae, despacio,
y cubre nuestros rasgos.

Voy a hablar de un viaje mágico. Es algo especial que estimo se debe de hacer en la vida. No por su espíritu religioso (me parece bien para los católicos practicantes) pero sí como experiencia vital. Es el camino de Santiago.

La idea del camino de Santiago a los que no somos muy devotos lo enfocaría como al fin del mundo. Quizá me equivoque, pero el camino de Santiago no debe terminar en la catedral de Compostela, si no en Finisterre.Es el punto donde lo desconocido se presenta de una forma latente con un océano azul profundo, insondable e inexplorado. Es la puerta de lo desconocido.

finisterre

Finisterrae, Finisterre o fin de la tierra es el fin de lo conocido; el salto a un azul profundo oceánico capaz de transportar nubes, monstruos o, incluso sueños lejanos.

Es el camino siempre hacia al poniente, siempre a lo desconocido, a lo inexplorado, a lo no visitado anteriormente, con un norte hostil climatológico con vientos y lluvias presagiadas por nubes sobre montañas cercanas. Siempre amenazante, siempre expectante.

Ese camino donde en Roncesvalles, O Cebreiro o Sarria con sus bosques antiguos e impenetrables, Burgos y León con sus catedrales como hitos marcados, paisajes riojanos con sus viñedos y sierra de Cantabria al norte cortando las nubes del mar tormentoso, por no hablar de la Galicia profunda de caminos mágicos milenarios. Todo es un conjunto, todo es el camino, todo es arte, todo es un conjunto de experiencia con otros viajeros y algunos eremitas.

camino-de-santiago

El camino es el que nos enseña la mejor manera de llegar, y nos enriquece, mientras lo atravesamos.

No voy a descubrir a Paulo Coelho, pero su libro de El Peregrino refleja grandes ideas dentro de un imaginario camino de Santiago. Os detallo algunas de sus perlas.

Un síntoma de la muerte de nuestros sueños son nuestras certezas. Como no queremos mirar la vida como una gran aventura a ser vivida, nos juzgamos sabios en lo poco que pedimos de la existencia. Y no percibimos la inmensa alegría que se halla en el corazón de quien lucha.

El primer síntoma de que estamos matando nuestros sueños es la falta de tiempo. Las personas más ocupadas logran tiempo para todo. Las que no hacen nada están siempre cansadas, no consiguen realizar el poco trabajo que tienen y se quejan de que el día es demasiado corto.
El hombre no puede nunca dejar de soñar. El sueño es el alimento del alma, como la comida es el alimento del cuerpo. Muchas veces, en nuestra existencia, vemos rotos nuestros sueños y fustrados nuestros deseos, pero es preciso continuar soñando, si no nuestra alma muere.

He vuelto de estar junto al mar. Ese mar de salitre y algas, de olas y espuma tan extraño para mí. Es el horizonte inalcanzable, el fin de mi morada junto al camino de arena o el risco en la altura.

Me encanta verlo en mi silencio, escuchando su canto y viendo su movimiento. Ese movimiento que la luna hace de él, alejando sus caricias y acercando sus sonrisas, juntas en la arena. Es dar sin recibir y recibir sin dar. Porque si, sin motivo.

Mientras, en la playa, queda marcado su recorrido en la marea. La marea que se lleva las olas y las caricias, las transporta al profundo azul oceánico. Al principio, al verde turquesa que refleja de la arena de las estrellas que conforma la playa, luego, al azul profundo del mar abisal, de donde no hay salida, donde solo sales tal y como entraste.

Mientras, en la playa, al subir la marea nos trae lo anteriormente robado, quitado ante nuestros ojos de nuestro entorno cercano. Transformado a salado, quizá de vuelta de lo más profundo. Simplemente entregado. Devuelve aquello que no es de su profundidad.

marea y flor

Las rosas y las buenas personas siempre vuelven. Siempre vuelven a mirar hacia atrás, sin rencores.

Como Pablo Neruda, necesito aprender más del mar…

Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navios.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.

Ayer conseguiste sobrevivir. Sólo fue eso en lo que quedamos.

Creo que lo has ido consiguiendo. De hecho, ayer cuando hablamos estabas mejor. No sólo no lloraste una sóla vez, si no, que ya asumida la nueva circunstancia hablaste del futuro. Es buena señal. Es la mejor señal.

Creo que las personas tenemos el maravilloso poder de imaginar el futuro. Imaginar que podrá suceder en un futuro. Ese futuro es genial si podemos tratar sobre cosas positivas, sobre un futuro mejor, conseguible a medio o largo plazo, pero puedo ser horrendo porque nos puede mostrar un cielo plomizo, un horizonte lejano ensombrecido con las nubes de la pesadumbre. No te dejes influenciar por eso, piensa en hoy.

Habrá algún día empezarás a sonreir. Si, si. A sonreir. Ahora mismo no lo ves pero todo pasa. Todo sigue su camino, su trayectoria, su destino inevitable. Aquel en el cual tras un árbol del sendero verás el resto de estrellas…. Ya lo veras….

El tiempo de la sonrisa

Ya lo verás. Ese gesto se irá torciendo, poco a poco, hasta conseguir ese arco perfecto que es la sonrisa.