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Archivos Mensuales: marzo 2014

Hace tiempo que no escribo. No lo hago por ningún motivo especial, pero hoy me apetece. Estos últimos días ha empezado a hacer sol. Ese sol que sale con las ganas internas de nuestros animos, cansados ya de tantas nubes, lluvia y frío. Es una oscuridad que atenaza los sentimientos, anquilosa las venas de la alegria y las ganas de vivir de la primavera y el verano.

Desde los últimos tiempos que han pasado, he rejuvenecido mucho. Es curioso ver las propuestas vitales de las gentes cercanas. Aquellos que se sienten ya mayores piensan que lo saben ya todo, lo han vivido todo. Mientras, otros, los jovenes, los eternos jovenes siguen conociendo y echando a sus mochilas vitales (aquellas que no te puedes quitar) nuevos criterios, nuevas vivencias, nuevas aventuras…. creo que a esos las vidas se les quedan cortas. El motivo es que encuentran un nuevo hilo donde aferrarse, un nuevo sendero dentro de la maraña diaria para recorrer nuevos caminos, nuevos paseos, nuevos árboles que ver, nuevos criterios a valorar, a ejercitar, a tomar como suyo.

Pero al final, aprendiendo de todos, obteniendo la esencia de los que enseñan, siempre saldrá tu toque. Tu ligero toque propio capaz de hacer girar justo una frase para una frase sin importancia, un concepto remoto se convierta en un nuevo jardín de flores a punto de salir y ofrecer al mundo nuevos frutos, nuevas esencias capaces que junto a otras, junto a otros, se convierta en un perfume mejor.

Seguiremos aprendiendo,… seguiremos navegando entre las olas de las tormentas diarias, seguiremos corriendo con un Marathon remoto inalcanzable. Seguiremos o alguien me debe ayudar a seguir. Espero que lo haga con los que algún día puedan leer esto.

A pesar de que ya soy mayor, sigo aprendiendo de mis discípulos. Ciceron (Foto del blog paulamounts.blogspot.com)

A pesar de que ya soy mayor, sigo aprendiendo de mis discípulos. Ciceron (Foto del blog paulamounts.blogspot.com)

Nadie nos puede explicar como se va viviendo, como se va creciendo y rejuveneciendo cada día como Jorge Luis Borges, con su poema, “Aprendiendo”

“Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una
mano y encadenar un alma.

Y uno aprende que el AMOR no significa acostarse.

Y que una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender ….

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza
a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende
a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es
demasiado inseguro para planes … y los futuros tienen su forma de caerse
por la mitad.

Y después de un tiempo uno aprende que, si es demasiado, hasta el calor del
Sol puede quemar.

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de
esperar a que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno es realmente fuerte, que
uno realmente vale, y uno aprende y aprende … y así cada día.

Con el tiempo aprendes que estar con alguien, porque te ofrece un buen
futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos
sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad.

Con el tiempo te das cuenta de que si estás con una persona sólo por
acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.

Con el tiempo aprendes que los verdaderos amigos son contados y que quien no
lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de falsas amistades.

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en momentos de ira siguen
hiriendo durante toda la vida.

Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es
atributo sólo de almas grandes.

Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, es muy
probable que la amistad jamás sea igual.

Con el tiempo te das cuenta que aun siendo feliz con tus amigos, lloras por
aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona
es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser
humano, tarde o temprano sufrirá multiplicadas las mismas humillaciones o
desprecios.

Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el
sendero del mañana no existe.

Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas y forzarlas a que pasen,
ocasiona que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro,
sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado,
añorarás a los que se marcharon.

Con el tiempo aprenderás a perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir
que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, pues ante
una tumba ya no tiene sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo…”

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