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Archivos Mensuales: marzo 2017

Vivimos en entornos complejos, raros. Antes, cuando era pequeño todo era de dos colores. Blanco o negro. No había ningún tipo de tono gris que pudiera atenuar nuestros sentimiento, nuestras ideas. Todo era y provenía de la identificación o personalización de un problema. No había ninguna posibilidad intermedia ante un problema. O conmigo o contra mí. O eres blanco o eres negro. No intentes hacerme ver que puedes estar en un punto intermedio, porque sé que significa eso… sé que no estás conmigo.

Desde hace varios años ya, eso ha cambiado y se ha transformado en tonalidades grises, perdiéndose para siempre los colores puros. Todo tiene mil y un matices producidos por los años y la experiencia. Por este motivo, cada vez es más complejo sentirse y comportarse bien o mal cuando alguien explica una posición. Es empatizar con tu interlocutor. Sentirse en los zapatos de otras personas es complejo, porque no has vivido su educación, su creación de criterios morales, de ver cómo elabora sus propuestas y sus pensamientos,…. pero lo que sí deja claro son distintos enfoques de pensamiento que incrementan los puntos de vista desde donde enfocamos y analizamos.

Cada día nos vemos como evolucionamos, como maduramos y como tomamos conciencia que desde la velocidad de la juventud, vamos cambiando, vamos variando y tomando distancia de aquellos que ven todo de un color puro. Debe ser la madurez o quien sabe, los años de cicatrices de la vida….

 

 

Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.
(Ingmar Bergman)

 

Un día vi en un blog (http://estrenandodia.blogspot.com.es/) un poema de John Gardner sobre la madurez… espero que os guste…

Madurez

Lo que se aprende en la madurez no son cosas sencillas,
como adquirir habilidades e información.
Se aprende a no incurrir en conductas autodestructivas,
a no dilapidar energía por causa de ansiedad.

Se descubre cómo dominar las tensiones,
y que el resentimiento y la autocompasión
se encuentran entre las drogas más tóxicas.
Se aprende que el mundo adora el talento,
pero recompensa el carácter.

Se comprende que la mayoría de la gente
no está ni a favor ni en contra nuestro,
sino que está absorta en sí misma.

Se aprende, en fin, que por grande que sea
nuestro empeño en agradar a los demás
siempre habrá personas que no nos quieran.

Esto es una dura lección al principio
pero al final resulta tranquilizadora.

Siempre me ha importado el futuro, pero no el lejano ni remoto, sino el cercano. Aquel que, simplemente echándole una pensada casi puedes tocar con las manos. También he ido pensando a largo plazo decisiones más o menos importantes, pero como si fuera algo que está muy lejos y que poco a poco, paso a paso, con el devenir del trabajo y las vivencias me han ido acercando. Acercando y sobrepasándolo, permitiendo pasar los hitos que me va mostrando el camino.

Además, si algo he ido aprendiendo es que todo lo que planifique cuando he sido más joven, veo que ha quedado relegado, se ha ido alejando en el futuro improbable en el horizonte de lo que nunca jamás sucederá. Mis anhelos de juventud, mis sueños infantiles se han ido enturbiando por la niebla de los hechos reales que hacen borrosas muchos de aquellos sueños. No me cambiaría ahora por ninguno de mis avatares soñados, porque ya no hay espacio para ellos, no queda lugar para ninguno de ellos.

También aprendí otra cosa, quizá la más curiosa. Casi todo lo que pensé que sucedería en un plano medio de tiempo, no hay sucedido. No sólo no se ha producido, si no que ha ocurrido lo contrario a lo deseado, produciéndose un problema que, con la ayuda de otras circunstancia se ha convertido en otra oportunidad, un evento dichoso que ha transformado de una desilusión en una oportunidad. Quizá aquel refrán de “cuando se cierra una puerta, se abre una ventana” hace que tengamos que ver el futuro como una hoja en blanco donde escribimos todos, tú, el destino y por supuesto, las decisiones que vienen de dentro de una mezcla de pensamientos y sobre todo, sentimientos. Por lo tanto, como decía Joe Strummer “The future is unwritten…” y yo añadiría…” and we complete it using our feelings”

´Nada habría podido suceder si alguien no lo hubiera imaginado´
Reinhold Messner

Aparte, para terminar esta entrada, nada mejor que Mario Benedetti hablando sobre el futuro que viene….

Lento pero viene

Lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

hoy está más allá
de las nubes que elige
y más allá del trueno
y de la tierra firme

demorándose viene
cual flor desconfiada
que vigila al sol
sin preguntarle nada

iluminando viene
las últimas ventanas

lento pero viene
las últimas ventanas

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

ya se va acercando
nunca tiene prisa
viene con proyectos
y bolsas de semillas
con ángeles maltrechos
y fieles golondrinas

despacio pero viene
sin hacer mucho ruido
cuidando sobre todo
los sueños prohibidos

los recuerdos yacentes
y los recién nacidos

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

ya casi está llegando
con su mejor noticia
con puños con ojeras
con noches y con días

con una estrella pobre
sin nombre todavía

lento pero viene
el futuro real
el mismo que inventamos
nosotros y el azar

cada vez más nosotros
y menos el azar

lento pero viene
el futuro se acerca
despacio
pero viene

lento pero viene
lento pero viene
lento pero viene

Hay días que nos damos cuenta que el goteo diario de situaciones no nos permiten volver a situaciones y circunstancias pasadas que creíamos seguras. Son pasos ya caminados, son senderos ya recorridos que no se pueden volver a pisar. Ves señales, signos que no son visibles para muchos, pero para otros nos indica que no hay vuelta atrás.

Caminando los senderos, aquellos que en la vida nos señalan una dirección, que no un destino, aquella que seguimos sin descanso, sin mirar atrás, sin parar en veredas de tranquilidad completa de flores hermosas de atrayente olor, de atractiva visión pero no perdurables en el tiempo, porque este camino muestra cosas, pero pocas de ellas, salvo el caminante, se consideran que permanecen.

No hay vuelta atrás. No lo intentes. Sólo sigue caminando sin mirar atrás, sin volver a buscar aquello que no viste ni sentiste muchos pasos atrás. Tu  mochila ya lleva recogidas las vivencias que tuviste y necesitaste coger. Aquello fue lo que te hizo seguir tu trayecto, no intentes cambiarlo nunca. Las vistas que pasaste fueron ya asimiladas, da igual el tiempo y las circunstancias en la que lo visitaste. Eran las tuyas y siempre fueron las mejoras. No pares, camina y rompe tus zapatos buscando el destino, porque el propio camino, es el fin.

 

"El miedo es una ilusión del ego que nos limita, muriendo en vida"

“El miedo es una ilusión del ego que nos limita, muriendo en vida”

Para terminar, que mejor fin que la parte final del poema “Retrato” de Antonio Machado…

Retrato

….

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Vengo de un sitio donde ya no somos muchos. No hay masificación, no hay socialización, no hay más que tierras yermas, tierras cultivadas con poco esmero, ríos con remansos y rápidos. Viento que corre alargando la mano del frío de la cima de las montañas; viento que no para hasta ver caer las pocas hojas que quedan y que perduran del anterior verano. Marrones paisajes donde nade perdura ni se mantiene, durmientes hasta que el calor de los últimos rayos del sol de marzo.

Y no vendrán porque cada vez hay más espacio; cada vez hay más soledad y más espacio para encontrarse. Somos de las últimas generaciones de los páramos fríos del norte. Ya no hay más esperanzas en el mundo globalizado, saturado de personas en grandes ciudades, cercano entre personas muy distantes en distancia… y no vendrán otros porque el frío y la soledad no quieren a nadie, no quieren nada que no sea la desesperanza. No quieren que el viento zumbe cuando toque algo humano. Quiere seguir sonando a su compás, al compás del viento rozando el chopo a la orilla del río.

Ahora, en mi sitio, solo queda esperar de pie, orgulloso de la estirpe de guerreros que intentaron conquistar este territorio hostil. El territorio del cierzo, de las montañas lejanas y de fríos cercanos. Del río Duero cadencioso atravesando estepas castellanas donde, a lo lejos, se ven los dioses que en el Moncayo habitan y descansan en el Urbión o en Cebollera, antes de lanzar sus bocanadas de nieve ante los nuevos habitantes. Ya mantendremos la grandeza, ya pasada, de ser un soriano irreductible, de ser ya el último de los guerreros. Guerreros, siempre guerreros….

La soledad es muy hermosa... cuando se tiene alguien a quien decírselo. Gustavo Adolfo Becquer

La soledad es muy hermosa… cuando se tiene alguien a quien decírselo. Gustavo Adolfo Becquer

Que mejor poeta que Luis Cernuda, con su poema “Cómo llenarte, soledad” para explicar ciertos sentimientos sobre la soledad….

Como llenarte, soledad

Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma…

De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
quieto en ángulo oscuro,
buscaba en ti, encendida guirnalda,
mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
y en ti los vislumbraba,
naturales y exactos, también libres y fieles,
a semejanza mía,
a semejanza tuya, eterna soledad.

Me perdí luego por la tierra injusta
como quien busca amigos o ignorados amantes;
diverso con el mundo,
fui luz serena y anhelo desbocado,
y en la lluvia sombría o en el sol evidente
quería una verdad que a ti te traicionase,
olvidando en mi afán
cómo las alas fugitivas su propia nube crean.

Y al velarse a mis ojos
con nubes sobre nubes de otoño desbordado
la luz de aquellos días en ti misma entrevistos,
te negué por bien poco;
por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
por quietas amistades de sillón y de gesto,
por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
por los viejos placeres prohibidos
como los permitidos nauseabundos,
útiles solamente para el elegante salón susurrado,
en bocas de mentira y palabras de hielo.

Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
que yo fui,
que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
limpios de otro deseo,
el sol, mi dios, la noche rumorosa,
la lluvia, intimidad de siempre,
el bosque y su alentar pagano,
el mar, el mar como su nombre hermoso;
y sobre todo ellos,
cuerpo oscuro y esbelto,
te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
y tú me das fuerza y debilidad
como el ave cansada los brazos de la piedra.

Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones,
contemplo sus blancas caricias;
y erguido desde cuna vigilante
soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
por quienes vivo, aún cuando no los vea;
y así, lejos de ellos,
ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
roncas y violentas como el mar, mi morada,
puras ante la espera de una revolución ardiente
o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.

Tú, verdad solitaria,
transparente pasión, mi soledad de siempre,
eres inmenso abrazo;
el sol, el mar,
la oscuridad, la estepa,
el hombre y su deseo,
la airada muchedumbre,
¿qué son sino tú misma?

Por ti, mi soledad, los busqué un día;
en ti, mi soledad, los amo ahora.