¿Cómo sentirse…?

Vivimos en entornos complejos, raros. Antes, cuando era pequeño todo era de dos colores. Blanco o negro. No había ningún tipo de tono gris que pudiera atenuar nuestros sentimiento, nuestras ideas. Todo era y provenía de la identificación o personalización de un problema. No había ninguna posibilidad intermedia ante un problema. O conmigo o contra mí. O eres blanco o eres negro. No intentes hacerme ver que puedes estar en un punto intermedio, porque sé que significa eso… sé que no estás conmigo.

Desde hace varios años ya, eso ha cambiado y se ha transformado en tonalidades grises, perdiéndose para siempre los colores puros. Todo tiene mil y un matices producidos por los años y la experiencia. Por este motivo, cada vez es más complejo sentirse y comportarse bien o mal cuando alguien explica una posición. Es empatizar con tu interlocutor. Sentirse en los zapatos de otras personas es complejo, porque no has vivido su educación, su creación de criterios morales, de ver cómo elabora sus propuestas y sus pensamientos,…. pero lo que sí deja claro son distintos enfoques de pensamiento que incrementan los puntos de vista desde donde enfocamos y analizamos.

Cada día nos vemos como evolucionamos, como maduramos y como tomamos conciencia que desde la velocidad de la juventud, vamos cambiando, vamos variando y tomando distancia de aquellos que ven todo de un color puro. Debe ser la madurez o quien sabe, los años de cicatrices de la vida….

 

 

Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.
(Ingmar Bergman)

 

Un día vi en un blog (http://estrenandodia.blogspot.com.es/) un poema de John Gardner sobre la madurez… espero que os guste…

Madurez

Lo que se aprende en la madurez no son cosas sencillas,
como adquirir habilidades e información.
Se aprende a no incurrir en conductas autodestructivas,
a no dilapidar energía por causa de ansiedad.

Se descubre cómo dominar las tensiones,
y que el resentimiento y la autocompasión
se encuentran entre las drogas más tóxicas.
Se aprende que el mundo adora el talento,
pero recompensa el carácter.

Se comprende que la mayoría de la gente
no está ni a favor ni en contra nuestro,
sino que está absorta en sí misma.

Se aprende, en fin, que por grande que sea
nuestro empeño en agradar a los demás
siempre habrá personas que no nos quieran.

Esto es una dura lección al principio
pero al final resulta tranquilizadora.

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