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Archivos Mensuales: junio 2017

Muchas veces, cuando vamos avanzando nuestro camino vital, nos encontramos con curiosas coincidencias. Esas que hacen que, de repente, te acuerdes de personas que fueron importantes en otros momentos, en otras circunstancias, en otros parajes del camino. Quizá de esos que nos acordamos, no se acuerden de nosotros, pero muchos han conformado nuestra forma de actuar, nuestra forma de refugiarnos de nuestros miedos, de nuestros recuerdos dolorosos…

Espero también que alguna vez, cuando alguien camine por su recorrido, cuando alguien tenga un momento triste o no tan bueno, pueda ayudar a alguien con quien compartí vivencias, aventuras, sentimientos, momentos… No con pena, no con melancolía, sino como ese recuerdo de lo vivido que hace crecer la vida, que hace aumentar la sensación de tiempo vivido, de esos silencios que sólo vives contigo mismo que te acompañan como tu sombra al comenzar a andar en una mañana de verano.

Quizá sean frases, quizá sean pequeñas conversaciones, no sé si pueden ser esos fotogramas que todos nos llevaremos en nuestra mochila, en nuestro pequeño petate de vivencias. No los busques porque no los encontrarás. Aparecerán, como aparecen las nieblas que se disipan sin motivo alguno, sin criterio, sin patrón… en cualquier caso, quizá me encuentres en algún momento especial…

desde castillo de gormaz

Cuanto más sencilla sea… más hermosa resulta

Esta entrada se me ha ocurrido mientras escuchaba y veía esta maravilla de los chicos de McEnroe, porque además de que sus canciones me encantan, en este video tira de esos paisajes tan cercanos, tan internos y queridos para mí como son el castillo de Gormaz o el cañón del río Lobo. Ellos lo llaman su Toscana Soriana… aunque yo prefiero llamarlo mi sitio…

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“Resiliencia”… curioso vocablo… dice la RAE que es la “capacidad que tienen los seres vivos para adaptarse a condiciones generadas por un agente externo desfavorable.”  En otras palabras… la capacidad que tenemos de mantener el tipo, de mantener los criterios y valores habituales frente a todo lo que nos va echando encima el destino. Es complicado saber hasta que punto se puede aguantar. Un día, una amiga me comentó que cuando corrió su primer maratón, se dio cuenta que la capacidad de soportar sufrimiento en las personas es casi infinita, pero lo que jamás debe faltar es quedarnos sin las ganas de llegar.

Físicamente no cabe duda de qué el dolor humano puede llegar a límites casi infinitos, pero mentalmente se debe explorar hasta que punto se debe alcanzar y hasta que punto estamos dispuestos a asumir. En algunos momentos, cuando piensas en cosas que suceden, piensas que debes aguantar aquello que, como un gota que cae armoniosa de un fuente de la montaña, cae golpeándote la cabeza una y otra vez, repetidamente y con una frecuencia demoledora. No es algo especial cuando cae una gota. Lo especial es aguantar día tras día, gota tras gota, …

Resiliencia es también no rendirse cuando vemos el camino que tenemos por delante. Ver la gran montaña ante nosotros, ver las primeras rampas, ver el camino en la lejanía sobre la que el camino, girándose sobre sí mismo, con la torsión propia de una culebra que busca encontrar, a lo largo de su recorrido su ansiada presa que a lo largo de la visión somos incapaces de divisar. Resiliencia en pensar que el camino recorrido ha sido antes superado por alguien con el mismo resquemor que tú, con las mismas condiciones de cansancio, con el mismo nivel de quebrantamiento, con las mismas ganas de vivir, de mejorarse, de sacar ese último aliento que te haga llegar.

El alpinista es quién conduce su cuerpo allá dónde un día sus ojos lo soñaron
Gaston Rébuffat

 

Para una entrada como la de hoy, que mejor que el poema de Mario Benedetti sobre la rendición..

¡No te rindas!

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola, porque yo te quiero.