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Archivos Mensuales: julio 2017

Cuando vivimos, cuando sentimos, cuando transcurrimos los senderos de la vida, es muy extraño encontrarse con algo en soledad. Aunque no se quiera, siempre hay parejas para todo, para todo y para todos los sentimientos. Es curioso porque la gente nos sentimos solas, pero siempre estamos en pareja. Soledad con melancolía de lo vivido, desamor con desesperanza de volver a vivir pleno, tristeza con amargura de no volver a recuperar el tiempo perdido. Todo, hasta la última esperanza que incluso va con la valentía de aferrarse al intento.

Pero no siempre la pareja debe estar al lado, o incluso al nivel que se desea. Nunca la desgracia cuando es grande viene sola, ya que las compañías adquiridas y elegidas casi siempre son de menor nivel (de momento…) que la primera y original. Incluso las personas, en el trasiego de experiencias y sensaciones no vamos solos. Jamás, desde que nacemos con nuestra madre hasta cuando morimos, con la muerte de la mano dando paso a lo jamás contado, jamás encontrado, jamás escondido, jamás revelado.

Soledad

El camino de la montaña, como el de la vida, no se recorre con las piernas sino con el corazón. Andres Nadal

Para terminar este pequeño pasaje, nada mejor que este poema de la gran Gloria Fuertes, aquella que solo la veíamos como poeta de niños, aunque al final, los niños tenemos cualquier edad….

 Parejas

Cada abeja con su pareja.
Cada pato con su pata.

Cada loco con su tema.
Cada tomo con su tapa.

Cada tipo con su tipa.
Cada pito con su flauta.

Cada foco con su foca.
Cada plato con su taza.

Cada río con su ría.
Cada gato con su gata.

Cada lluvia con su nube.

Cada nube con su agua.
Cada niño con su niña.

Cada piñón con su piña.
Cada noche con su alba.

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Siempre es complicado ver el punto donde el mar se une al cielo. Azul contra azul separados por una línea casi invisible en los atardeceres de verano. No hay contraste, no hay diferencias entre lo profundo y lo más alto. Sólo hay un sendero, solo hay una distancia a recorrer desde nuestro mirador. Solo el punto diferente donde la tierra se despide y el mar la acaricia suave, armónica, con cariño de aquel que conoce el final de lo inevitable.

Pero siempre se debe elegir entre el mar o el cielo, entre lo tangible y lo etéreo, entre la soledad existente o la compañía imaginada, entre la próximo o lo lejano, porque en la línea del horizonte no se puede estar, en un lado o en el otro; en un lado o en el otro del camino. Quizá sea complicado en algunos sitios, pero el camino a recorrer circular, desde los pies a la cabeza y de nuevo a los pies, no hay lugar donde descansar, no hay lugar donde esperar, no hay espacio donde regresar. Es el camino del sol, el camino de la vida.

Siempre es circular. No tiene ni comienzo ni final. No hay pausa ni descanso. No hay lugar para sentarse a la orilla del camino ni línea del infinito donde apoyarse en la subida o bajada. Sólo lo harás; sólo te encontrarás, siempre…

Horizon_line

Mis ojos, faros de angustia, trazan señales misteriosas en los mares desiertos. Y eterna, la llama de mi corazón sube en espirales a iluminar el horizonte. Alfonsina Stormy

Para animar este día, de soledad y compañía, de luces y sombra, un poquito de música de Dorantes para animar y dar sentimiento a este camino… quizá para hacerlo más agradable…