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Curioso

“Resiliencia”… curioso vocablo… dice la RAE que es la “capacidad que tienen los seres vivos para adaptarse a condiciones generadas por un agente externo desfavorable.”  En otras palabras… la capacidad que tenemos de mantener el tipo, de mantener los criterios y valores habituales frente a todo lo que nos va echando encima el destino. Es complicado saber hasta que punto se puede aguantar. Un día, una amiga me comentó que cuando corrió su primer maratón, se dio cuenta que la capacidad de soportar sufrimiento en las personas es casi infinita, pero lo que jamás debe faltar es quedarnos sin las ganas de llegar.

Físicamente no cabe duda de qué el dolor humano puede llegar a límites casi infinitos, pero mentalmente se debe explorar hasta que punto se debe alcanzar y hasta que punto estamos dispuestos a asumir. En algunos momentos, cuando piensas en cosas que suceden, piensas que debes aguantar aquello que, como un gota que cae armoniosa de un fuente de la montaña, cae golpeándote la cabeza una y otra vez, repetidamente y con una frecuencia demoledora. No es algo especial cuando cae una gota. Lo especial es aguantar día tras día, gota tras gota, …

Resiliencia es también no rendirse cuando vemos el camino que tenemos por delante. Ver la gran montaña ante nosotros, ver las primeras rampas, ver el camino en la lejanía sobre la que el camino, girándose sobre sí mismo, con la torsión propia de una culebra que busca encontrar, a lo largo de su recorrido su ansiada presa que a lo largo de la visión somos incapaces de divisar. Resiliencia en pensar que el camino recorrido ha sido antes superado por alguien con el mismo resquemor que tú, con las mismas condiciones de cansancio, con el mismo nivel de quebrantamiento, con las mismas ganas de vivir, de mejorarse, de sacar ese último aliento que te haga llegar.

El alpinista es quién conduce su cuerpo allá dónde un día sus ojos lo soñaron
Gaston Rébuffat

 

Para una entrada como la de hoy, que mejor que el poema de Mario Benedetti sobre la rendición..

¡No te rindas!

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás sola, porque yo te quiero.

Es un espacio curioso y un momento curioso. No creo que sea un momento especial para la humanidad, pero vitalmente estoy altamente sorprendido. Vivimos en un mundo donde cada vez escucho más disonancias sobre valores, sobre los criterios que pensé, evidentemente, de forma equivocada sobre algo que ya se presumía conseguido para, al menos, una parte de la sociedad.

Hablan de personas y nos olvidamos de los están alrededor. Hablamos de criterios sobre sentimientos y valores personales, sobre empatía con los demás, mientras la mayoría a la hora de decidir considera al extraño como indeseable, como alguien maligno que viene a dañarnos. Lo distinto es lo malo, lo desconocido destruye mis creencias, me saca de mi espacio de confort. Enormes cantidades de dinero se invierten en la mejora de las condiciones de algunos, mientras otros se mueren por no tener nada. Absolutamente nada.

Nuestros miedos se hacen fuertes. Nada más peligroso que no ser conscientes de nuestro “vagabundear” vital. Nada más cercano de aquel niño que fuimos y descubríamos con sorpresa nuestro entorno, sin tener nada que salvaguardar, nada que poseer, nada de valor, salvo nuestras ganas de conocer, de vivir al fin y al cabo. De este viaje que es la vida nada nos quedará, nada que podamos llevar allá donde vayamos, nada que compartir sino el cariño y las acciones hechas durante nuestro sendero; sin nada de peso, salvo los besos y las caricias, los abrazos, los consuelos, las melancolías y las lágrimas de tristeza… sin darnos que todo cabrá entre el cielo y el mar.

 

“Desde pequeño pensé que los mendigos y los vagabundos, la gente que vivía al raso, sabían algo más, o algo distinto. Estaba convencido de que los que no tienen nada lo tienen todo. Ya sé que esto no es verdad a la fuerza, pero me lo creí e intenté vivir durante mucho tiempo con muy poca cosa. Un sitio abierto y un corazón abierto: eso me pareció importante.” Tom Waits

y hoy, para terminar, quien escuchando su canción me dio la idea para escribir en este espacio sin identificar…

Hoy he vuelto a mi mundo, al de verdad, con mi pequeña maleta de mano. Con mi pequeñas aventuras, con mis grandes sueños apretados dentro de mi pequeño espacio. En este pequeño espacio he ido recogiendo muchos pequeños recuerdos, vivencias, experiencias que siempre me acompañan allá donde voy. Es un saquito lleno también de instantáneas recogidas en momentos de felicidad, y porqué no decirlo, también en momentos amargos.

Este espacio lo llevo en mi espalda, como un pequeño fajito donde también hay un pequeño espacio para los pequeños trocitos de los sueños rotos, de hojitas de árboles caídas y recogidas en los senderos de la vida. No importa si no son los más bonitos, ni los más deslumbrantes, sólo me importan que son mis pequeñas gotas de realidad y de ficción que me ayudan a seguir adelante. No me importa si ahora pesa mucho, ya que del propio camino se irán cayendo aquello que no tuviera importancia, o que no sean verdaderos, o simplemente que se derretirán cuando pasemos por el camino en verano o se congelarán en los senderos de las montañas del invierno.

Siempre pienso en algunas personas cargadas de grandes bultos, donde guardan egos y propia idolatría que nos les hacen caminar ligero, no les permiten entrar en nuevos caminos ni conocer senderos lejanos y remotos, si no recorrer en círculo viciosos caminos ya muy pisados, muy caminados, muy complacientes… yo, mientras tanto, intentaré seguir caminando con mi humilde petatillo, con mis pequeños vicios y querencias, haciendo más corto y agradable el camino, buscando la sabiduría de los cantos rodados de los caminos remotos, las pajas ya secas en las tierras ya cosechadas, o quizá, alguna fruta dulce de verano sin recoger de algún remoto y extraño sendero…

 

Las cosas tienen vida propia, todo es cuestión de despertarle el ánima. (Gabriel García Marquez)

 

Qué gran poema de Luis García Montero para cerrar este pequeño sendero….

Está solo. Para seguir camino…

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.

Curiosos son los días de niebla. Permiten ver de cerca, en la distancia próxima, alejando los colores y atenuando la realidad cercana. No somos conscientes de lo más lejano, de lo inalcalzable, de lo invisible a nuestros ojos al disiparse en la lejanía disipada de la luz difuminada. La luz no es clara, el cielo no es azul, no permite que podamos distinguir donde está el foco de donde viene el calor, escaso, que no nos llega a calentar. Te moja la cara, te mantiene indefenso durante el tiempo que te acaricia suavemente, como una seda de agua que espera tocarte para dejar su agua como un lejano beso.

Pero aún más curioso es ver las olas de niebla, olas y ondulaciones que a lo largo del tiempo, confunden los valles, los llanos con lejanos mares, con remotos océanos de agua espumosa. En estos momentos, las laderas de la montaña son rompeolas donde la espuma que simula la niebla descarga su humedad invisible. ¡Disfruta del oleaje! Moja tu cara con las caricias de las olas de nubes, con la espuma de la niebla. Disfruta. Cierra los ojos y disfruta. Déjate llevar por aquello que no eres capaz de controlar, aquello que no eres capaz de ver, aquello que tan sólo puede disfrutar. Disfruta de las olas de niebla como de las sorpresas del destino. Dejate y permite mojarte…

 

La verdad es una antorcha que luce entre la niebla, sin disiparla. (Claude Adrien Helvétius)

Para cerrar esta entrada, que mejor Hermann Hesse y su siguiente poema.

En la Niebla

¡Extraño vagar entre la niebla!
Solitario está cada arbusto y piedra,
ningún árbol mira al otro,
cada uno está solo.

Lleno de amigos estaba para mí el mundo
cuando mi vida era clara todavía;
ahora que la niebla cae,
nadie más está visible.

Verdaderamente, nadie es sabio
si la tiniebla no conoce,
lo inevitable y silencioso
de todo lo aparta.

¡Extraño vagar entre la niebla!
Vivir es estar solo.
Ningún hombre conoce al otro,
cada uno está solo.

Vivimos en entornos complejos, raros. Antes, cuando era pequeño todo era de dos colores. Blanco o negro. No había ningún tipo de tono gris que pudiera atenuar nuestros sentimiento, nuestras ideas. Todo era y provenía de la identificación o personalización de un problema. No había ninguna posibilidad intermedia ante un problema. O conmigo o contra mí. O eres blanco o eres negro. No intentes hacerme ver que puedes estar en un punto intermedio, porque sé que significa eso… sé que no estás conmigo.

Desde hace varios años ya, eso ha cambiado y se ha transformado en tonalidades grises, perdiéndose para siempre los colores puros. Todo tiene mil y un matices producidos por los años y la experiencia. Por este motivo, cada vez es más complejo sentirse y comportarse bien o mal cuando alguien explica una posición. Es empatizar con tu interlocutor. Sentirse en los zapatos de otras personas es complejo, porque no has vivido su educación, su creación de criterios morales, de ver cómo elabora sus propuestas y sus pensamientos,…. pero lo que sí deja claro son distintos enfoques de pensamiento que incrementan los puntos de vista desde donde enfocamos y analizamos.

Cada día nos vemos como evolucionamos, como maduramos y como tomamos conciencia que desde la velocidad de la juventud, vamos cambiando, vamos variando y tomando distancia de aquellos que ven todo de un color puro. Debe ser la madurez o quien sabe, los años de cicatrices de la vida….

 

 

Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.
(Ingmar Bergman)

 

Un día vi en un blog (http://estrenandodia.blogspot.com.es/) un poema de John Gardner sobre la madurez… espero que os guste…

Madurez

Lo que se aprende en la madurez no son cosas sencillas,
como adquirir habilidades e información.
Se aprende a no incurrir en conductas autodestructivas,
a no dilapidar energía por causa de ansiedad.

Se descubre cómo dominar las tensiones,
y que el resentimiento y la autocompasión
se encuentran entre las drogas más tóxicas.
Se aprende que el mundo adora el talento,
pero recompensa el carácter.

Se comprende que la mayoría de la gente
no está ni a favor ni en contra nuestro,
sino que está absorta en sí misma.

Se aprende, en fin, que por grande que sea
nuestro empeño en agradar a los demás
siempre habrá personas que no nos quieran.

Esto es una dura lección al principio
pero al final resulta tranquilizadora.

Sigue luchando. ¡No te detengas… sigue luchando por lo que siempre has creído! Cuando ves que los brazos no te responden, cuando notas tus piernas temblando sin casi no poder aguantar de pie, es el momento, más que nunca, de seguir luchando…

Luchando por lo que siempre has defendido. No luchando por Dioses representados por millonarios en sus cómodos sillones en sus lujosas mansiones, si no por la humanidad y la independencia de pensamiento, por aquella libertad que otros antes que tú han caído por defenderlo. No luchando contra otros como tú, no combatiendo ni degollando a pobres almas que sin saber cómo, han terminado por casualidad en otro bando. Lucha por vivir cada día como el primero. Lucha por ver cada día salir el primer rayo de sol dentro del cielo oscuro.

No te detengas aunque las lágrimas silenciosas corran por tus mejillas. No te detengas cuando veas que todos está en contra de tus ideas. No te detengas y no mires atrás de lo que ya has conseguido avanzar. No te detengas y no te arrodilles ante nadie por ser como eres, por defender tus ideas, por no cambiar de valores, por no rendirse cuando lo fácil es parar y agarrarse a lo sencillo.

¡Sigue! ¡Sigue corriendo sin mirar atrás! ¡NO TE DETENGAS…!

Levántate y levántate de nuevo hasta que los corderos se conviertan en leones.-Robin Hood.

Levántate y levántate de nuevo hasta que los corderos se conviertan en leones.-Robin Hood.

Leí el otro día este poema de Walt Witman (gracias, Juan Carlos), que me dejó francamente iluminado… espero que también os enseña algo como lo hizo conmigo.

No te detengas

 No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
   No te dejes vencer por el desaliento.

   No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

   No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
   No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.

   Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
   Somos seres llenos de pasión.
   La vida es desierto y oasis.

   Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
   Aunque el viento sople en contra,
 la poderosa obra continúa:
   Tu puedes aportar una estrofa.
   No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

   No caigas en el peor de los errores:
el silencio.

   La mayoría vive en un silencio espantoso.
   No te resignes.
   Huye.
   “Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.

   Valora la belleza de las cosas simples.
   Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
   Eso transforma la vida en un infierno.

   Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
   Vívela intensamente,
sin mediocridad.
   Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

   Aprende de quienes puedan enseñarte.
   Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
   La sociedad de hoy somos nosotros:
   Los “poetas vivos”.

   No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

Es curioso lo que nos pasa cuando nos encontramos con los amigos y conocidos del pasado. Nos vuelven a traer momentos que fueron buenos y otros muchos que fueron malos, que fueron especiales y nos permitieron cambiar ideas y sentimientos, pudiendo convertir nuestras debilidades y fortalezas en algo completamente distinto, adaptadas a las circunstancias que cada uno de nosotros sentimos y experimentamos.

No son buenas ni malas; son distintos los criterios. Son adaptaciones a problemas que nos han surgido de las vivencias en nuestros entornos. Ya ellos no nos conocen, ni siquiera física ni mentalmente. Cada uno cogió su mochila y fue a recorrer su sendero vital. Aquel que te hace recorrer caminos impensables y que jamás se podrían haber planificado. Durante este camino, se han recogido flores que nos maravillaron, piedras donde tropezamos y pequeñas muescas se han ido marcando en nuestra piel, haciéndola cada vez más áspera e impermeable al exterior.

En estos momentos de encuentro, nos hacemos recordar. Nos hacemos volver a sentir aquellas vivencias compartidas en un entorno inexistente ya, en un momento pasado. No hay ya buenas ni mala decisiones. Simplemente hay cariño por el tiempo pasado, por el tiempo ya evaporado en los vapores que son los recuerdos. No se queda el dolor, se queda la cicatriz del pasado.

La guitarra es un pozo con viento en vez de agua. Gerardo Diego

La guitarra es un pozo con viento en vez de agua. Gerardo Diego

Y como no, voy a hacerte recordar como lo hizo Antonio Machado de mi lugar secreto…

Recuerdo

Oh Soria, cuando miro los frescos naranjales
cargados de perfume, y el campo enverdecido,
abiertos los jazmines, maduros los trigales,
azules las montañas y el olivar florido;
Guadalquivir corriendo al mar entre vergeles;
y al sol de abril los huertos colmados de azucenas,
y los enjambres de oro, para libar sus mieles
dispersos en los campos, huir de sus colmenas;
yo sé la encina roja crujiendo en tus hogares,
barriendo el cierzo helado tu campo empedernido;
y en sierras agrias sueño ?¡Urbión, sobre pinares!
¡Moncayo blanco, al cielo aragonés, erguido!?

Y pienso: Primavera, como un escalofrío
irá a cruzar el alto solar del romancero,
ya verdearán de chopos las márgenes del río.

¿Dará sus verdes hojas el olmo aquel del Duero?

Tendrán los campanarios de Soria sus cigüeñas,
y la roqueda parda más de un zarzal en flor;
ya los rebaños blancos, por entre grises peñas,
hacia los altos prados conducirá el pastor.

¡Oh, en el azul, vosotras, viajeras golondrinas
que vais al joven Duero, rebaños de merinos,
con rumbo hacia las altas praderas numantinas,
por las cañadas hondas y al sol de los caminos
hayedos y pinares que cruza el ágil ciervo,
montañas, serrijones, lomazos, parameras,
en donde reina el águila, por donde busca el cuervo
su infecto expoliario; menudas sementeras
cual sayos cenicientos, casetas y majadas
entre desnuda roca, arroyos y hontanares
donde a la tarde beben las yuntas fatigadas,
dispersos huertecillos, humildes abejares!…

¡Adiós, tierra de Soria; adiós el alto llano
cercado de colinas y crestas militares,
alcores y roquedas del yermo castellano,
fantasmas de robledos y sombras de encinares!

En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón se abreva.

Tierra de alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos valles, mi corazón te lleva.